Tala

54 II La flor del aire * A Consuelo Saleva Yo la encontré por mi destino, de pie a mitad de la pradera, gobernadora del que pase, del que le hable y que la vea. Y ella me dijo: «Sube al monte. Yo nunca dejo la pradera, y me cortas las flores blancas como nieves, duras y tiernas». Me subí a la ácida montaña, busqué las flores donde albean, entre las rocas existiendo medio dormidas y despiertas. Cuando bajé, con carga mía, la hallé a mitad de la pradera, y la fui cubriendo frenética, y le di un río de azucenas. Y sin mirarse la blancura, ella me dijo: «Tú acarrea ahora solo flores rojas. Yo no puedo pasar la pradera». * «La aventura» quise llamarla, mi aventura con la poesía…

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