Tala

29 Locas letanías ¡Cristo, hijo de mujer, carne que aquí amamantaron, que se acuerda de una noche, y de un vagido, y de un llanto: recibe a la que dio leche cantándome con tu salmo y llévala con las otras, espejos que se doblaron y cañas que se partieron en hijos sobre los llanos! ¡Piedra de cantos ardiendo, a la mitad del espacio, en los cielos todavía con bulto crucificado, y cuando busca a sus hijos, piedra loca de relámpagos, piedra que anda, piedra que vuela, vagabunda hasta encontrarnos. Piedra de Cristo, sal a su encuentro y cíñetela a tus cantos y yo mire de los valles, en señales, sus pies blancos! ¡Río vertical de gracia, agua del absurdo santo, parado y corriendo vivo, en su presa y despeñado;

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=