Tala
215 Recado a Lolita Arriaga en México Lolita Arriaga, de vejez divina, Luisa Michel sin humo y barricada, maestra parecida a pan y aceite que no saben su nombre y su hermosura, pero que son los «gozos de la tierra». Maestra en tiempo rojo de vikingos, con escuela ambulante entre vivacs y rayos, cargando la pollada de niños en la falda y sorteando las líneas de fuego con las liebres. Panadera en la aldea sin pan, que tomó Villa, para que no lloraran los chiquitos, y en otra aldea del azoro, partera a medianoche, lavando al desnudito entre los silabarios. O escapando en la noche del saqueo y el pueblo ardiendo, vuelta salamandra, con el recién nacido colgado de los dientes y en el pecho terciadas las mujeres. Providencia y perdón de tus violentos, cuyas corvas azota Huitzilopochtli, el negro, «porque todos son buenos, alanceados del diablo que anda a zancadas a medianoche haciendo locos…». Comadre de las cuatro preñadas estaciones, que sabes mes de mangos, de mamey y de caña, mañas de raros árboles, trucos de injertos vírgenes; floreal y frutal con la Cibeles madre.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=