Tala
212 «Conejo cimarrón», «Suelta de talle». * Y la niña gritaba pidiéndole volver donde estaba sin las estaciones… Cuando abrió los ojos, la besaron los monstruos arribados: la tía Rosa, la «China» Juana, dobladas como los grandes quillayes sobre la perdiz de dos horas. Y volvió a llorar despertando vecinos, noticiando al barrio, importante como la Armada Británica, sin querer aplacarse hasta que todos hubiesen sabido… Le pusieron mi nombre, para que coma salvajemente fruta, quiebre las hierbas donde repose y mire el mundo tan familiarmente como si ella lo hubiese creado, y por gracia… Mas añadieron en aquel conjuro que no tenga nunca mi suelta imprudencia, que no labre panales para osos ni se ponga a azotar a los vientos… Pienso ahora en las cosas pasadas, en esa noche cuando ella nacía allá en un claro de mi cordillera. * Expresión popular chilena que quiere decir desparpajada y donairosa a la vez.
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