Tala
185 Fuego Como la noche ya se vino y con su raya va a borrarte, vamos a casa por el camino de los ganados y del arcángel. Ya encendieron en casa el fuego y en espinos montados arde. Este es el fuego que mataría y solo sabe solazarte. Salta en aves rojas y azules; puede irse y quiere quedarse. En donde estabas, lo tenías. Está en mi pecho sin quemarte y está en el canto que estoy cantando: ¡ámalo donde lo encontrases! En la noche, el frío y la muerte, bueno es el fuego para adorarse, ¡y es bendito para seguirlo, hijo mío, de ser arcángel!
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