Tala

184 Pinar Vamos cruzando ahora el bosque y por tu cara pasan árboles, y yo me paro y yo te ofrezco, pero no pueden abajarse. La noche tiende sus criaturas, menos pinares que son constantes, viejos heridos mana que mana gomas santas, tarde a la tarde. Si ellos pudieran te cogerían, para llevarte de valle en valle, y pasarías de brazo en brazo, corriendo, hijo, de padre en padre…

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