Desolación
98 Cuenta, cuenta las ventanas que estas manos abrirán; cuenta, cuenta las gavillas si las puedes tú contar... (Con la greda purpurina me enseñaste tú a crear, y me diste en tus canciones todo el valle y todo el mar...). ¡Ay, qué hermoso niño el tuyo que jugando te pondrá en lo alto de las parvas y en las olas del trigal!
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