Desolación
97 Obrerito Madre, cuando sea grande, ¡ay, qué mozo el que tendrás! Te levantaré en mis brazos, como el viento alza el trigal. Yo no sé si haré tu casa cual me hiciste tú el pañal o si fundiré los bronces, los que son eternidad. Qué hermosa casa ha de hacerte tu niñito, tu titán, y qué sombra tan amante el alero te va a dar. Yo te regaré una huerta y tu falda he de colmar con las frutas perfumadas: pura miel y suavidad. O mejor te haré tapices y la juncia he de trenzar; o mejor tendré un molino, el que canta y hace el pan. ¡Ay!, qué alegre tu hombrecito en la fragua va a cantar, o en la rueda del molino o en las jarcias en el mar.
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