Desolación

95 Caricia Madre, madre, tú me besas; pero yo te beso más. Como el agua en los cristales son mis besos en tu faz. Te he besado tanto, tanto, que de mí cubierta estás y el enjambre de mis besos no te deja ya mirar... Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear. Cuando tú al hijito escondes no se le oye el respirar... Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y qué lindo niño veo a tus ojos asomar... El estanque copia todo lo que tú mirando estás; pero tú en los ojos copias a tu niño y nada más. Los ojitos que me diste yo los tengo que gastar en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar...

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