Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

94 olga poblete blete tenía contactos con la Federación Internacional Democrática de Mujeres, una organización internacional con redes en América Latina, Asia y África, cercana a los movimientos de izquierda. En este ámbito, Olga mostró interés por encuentros como el Congreso de Mujeres de Asia que tuvo lugar en Pekín en 1949. Entre el 2 y el 12 de octubre de 1952, Olga fue jefa de la delegación chilena en la Conferencia de Pueblos de Asia y Regiones del Pacífico por la Paz que se organizó en Pekín. El presidente de la Universidad de Pekín la invitó a quedarse, y así fue como Olga permaneció allí cinco meses. Esta voluntad de atracción de intelectuales extranjeros se inscri- bió en una política global del régimen de Mao Zedong basada, en los años cincuenta, sobre una diplomacia cultural fuerte. El maoís- mo fue un modelo político caracterizado por una revolución políti- co-cultural, de salto hacia delante, y que se presentaba como un tipo de marxismo y una vía china del socialismo diferente de la urss. Olga tenía una visión positiva de lo que ocurría en China, es decir la emancipación progresiva de las mujeres. Según ella, los cambios en China representaban una extraordinaria maduración del movi- miento femenino en el Oriente y una positiva contribución al mo- vimiento femenino mundial. Así, China se convirtió, para algunas personalidades de izquierda y feministas, en un símbolo, un modelo casi utópico que las llevó a seguir la propuesta maoísta cuestionando el poder divino y el control de los hombres para poner de relieve al pueblo y a las mujeres. Para Olga, el modelo pacifista propuesto por la China maoísta se diferenciaba del modelo de la urss y los Esta- dos Unidos, caracterizado, según ella, por la violencia. Al regresar de China, publicó el libro Hablemos de China Nueva en 1953, en el cual intenta explicar el movimiento femenino chino por una lucha social y una participación civil importante. Los años sesenta representan un hito en su lucha internacional. Entre 1960 y 1966 fue representante latinoamericana ante el Con- sejo Mundial de la Paz y en 1962 recibió el Premio Lenin de la Paz tal como Picasso o Neruda, unos años antes del apogeo de su mili- tancia. El año 1964, también marca un punto clave en su lucha anti- colonialista y por la autodeterminación de los pueblos, pues ofreció un discurso en homenaje a Jawaharlal Nehru (líder del Movimien-

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