Desolación

92 Caperucita roja Caperucita Roja visitará a la abuela que en el poblado próximo postra un extraño mal. Caperucita Roja, la de los rizos rubios, tiene el corazoncito tierno como un panal. A las primeras luces ya se ha puesto en camino y va cruzando el bosque con un pasito audaz. Le sale al paso Maese Lobo, de ojos diabólicos. —Caperucita Roja, cuéntame a dónde vas. Caperucita es cándida como los lirios blancos... —Abuelita ha enfermado. Le llevo aquí un pastel y un pucherito suave, que deslíe manteca. ¿Sabes del pueblo próximo? Vive a la entrada de él. Y después, por el bosque discurriendo encantada, recoge bayas rojas, corta ramas en flor, y se enamora de unas mariposas pintadas que le hacen olvidarse del viaje del Traidor... El Lobo fabuloso, de blanqueados dientes, ha pasado ya el bosque, el molino, el alcor, y golpea en la plácida puerta de la abuelita, que le abre. (A la niña ha anunciado el traidor). Ha tres días el pérfido no sabe de bocado. ¡Pobre abuelita inválida, quién la va a defender! ...Se la comió sonriendo, sabia y pausadamente y se ha puesto en seguida sus ropas de mujer.

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