Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

85 I. Mujer del siglo xx sión que eso no solucionaba el problema. Organizamos en el barrio una canasta alimenticia calculando lo que un niño podía consumir en un día. Esta iniciativa creció, se multiplicó, respondió al ardiente deseo de «hacer algo» de gente como yo. Por otra parte, las mujeres de los presos y los desaparecidos empezaron a salir a la calle. Eran heroicas sus huelgas de hambre, sus manifestaciones en los tribu- nales, en el centro de Santiago, en las puertas de las iglesias y de los edificios públicos. Me invitaron en 1976 a la celebración del Día In- ternacional de la Mujer en el Auditorium Don Bosco en la Alameda abajo. Me encontré con un local repleto de mujeres con una decisión fervorosa de enfrentar a la dictadura. Pensé que allí estaba también mi lugar. Este nuevo movimiento femenino fue adquiriendo formas. Ayudó mucho el Departamento Femenino de la Coordinadora Na- cional Sindical, que atrajo a las mujeres trabajadoras. Ya no eran solo los heroicos familiares de los presos y desaparecidos. En otra ocasión, una periodista nos invitó a Elena Caffarena y a mí para que le ha- bláramos del memch a un numeroso auditorio de mujeres jóvenes. Nos miraban como curiosidades históricas, no tenían la menor idea de lo que había sido ese movimiento. Se interesaron en todo lo que dijimos y creo que al final ya no les parecíamos unas antigüedades de izquierda. Elena me dijo después: «¿Por qué no editamos un libro sobre el memch? Puede ser útil para crear un amplio frente de mu- jeres». Pusimos manos a la obra, acudimos a nuestros ahorros, nos ayudaron otras personas y el libro salió. De ahí tomó cuerpo la idea de ese nuevo movimiento de que hablaba Elena. Acudieron muje- res de todos los sectores. Nosotras queríamos ser solo espectadoras o activistas de pequeñas cosas. Pero ellas nos dijeron «ustedes son las que saben». Hubo largas reuniones para determinar el nombre del movimiento. Las proposiciones se sometieron a votación democrá- tica hasta que ganó por mayoría la denominación «memch 83» por- que ese fue el año de la fundación. Es un movimiento sin presidenta ni secretariado, regido solo por un comité ejecutivo cuyo objeto es defender los derechos de la mujer y de sus hijos bajo las condiciones de una dictadura que ha causado tantos sufrimientos. Nos unimos al Comité de Mujeres por la vida y organizamos a fines del 83 un acto enorme en el Teatro Caupolicán. Solo hubo mujeres. A todos

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