Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
82 olga poblete invitarla inmediatamente a comer a casa». Me encontré muchas ve- ces con el poeta y esa vez la invitación se cumplió efectivamente. Nuestra relación fue siempre muy cordial y estoy segura que él in- fluyó decisivamente para que me otorgaran después el premio Lenin de la Paz. Activista del Movimiento por la Paz —Pero el Premio Lenin se lo concedieron creo, no por recomendación de Neruda, sino por su denodada actividad pacifista a partir de 1949... —Bueno, la lucha por la paz se convirtió en mi preocupación principal cuando comprobé que la demencia de los consorcios im- periales empujaba hacia una tercera guerra cuando ni siquiera se ha- bían levantado los escombros de la agresión fascista en las naciones de Europa. Hasta González Videla aseguraba en Chile que daba la primera batalla de la tercera guerra y encarcelaba a los comunistas para ser grato a Truman. El llamado de Estocolmo nos impuso de- beres irrenunciables. Se trataba de levantar en todo el mundo una cadena, una voluntad indoblegable de los enemigos de la guerra, de los defensores de la vida y los derechos de los seres humanos. Funda- mos en Chile el Movimiento de Partidarios de la Paz, cuyo presiden- te fue el exministro de Aguirre Cerda, Guillermo del Pedregal. Yo fui designada luego secretaria general. Durante años removimos cuanto nos fue posible para crear en Chile una conciencia pacifista, reuni- mos centenares de miles de firmas, realizamos congresos, mítines, desfiles. Salíamos a la palestra apenas era agredido cualquier pueblo, apenas se cometía algún acto monstruoso y provocador como la gue- rra de Corea, el proceso a los Rosemberg y su condena a muerte, el golpe de la CIA a la democracia guatemalteca, la acumulación de ar- mas nucleares, la tensa situación de Berlín. Denunciamos con miles de acciones el Pacto Militar con Estados Unidos suscrito por Gon- zález Videla en 1952, etc. Fue especialmente impresionante para mí participar en el Congreso Mundial de la Paz de Varsovia en 1950. Fue la primera vez que conocí un país socialista y también la destruc- ción de la guerra. Varsovia era una ciudad arrasada, la gente vivía en
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