Desolación
82 ¡ Echa la simiente ! El surco está abierto y su suave hondor bajo el sol semeja una cuna ardiente. ¡Oh, labriego, tu obra es grata al Señor! ¡Echa la simiente! Nunca, nunca, el hambre, negro segador, a tu hogar se llegue solapadamente. Para que haya pan, para que haya amor, ¡echa la simiente! La vida conduces, rudo sembrador. Canta himnos donde la esperanza aliente; burla a la miseria y burla al dolor: ¡echa la simiente! El sol te bendice, y acariciador en el viento Dios te besa la frente. Hombre que echas grano, hombre creador, ¡prospere tu rubia simiente!
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