Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

80 olga poblete trimonio dura ya más de medio siglo, tenemos dos hijos y nietos, y hemos sido felices. Creo que la parte peor se la llevó él. Se casó con una mujer llena de actividades, que regresaba en la noche de reunio- nes interminables cuando ya los niños habían comido. Siempre ha demostrado una gran comprensión por mis afanes y aunque no es político es de ideas progresistas. He procurado cumplir con mis de- beres de dueña de casa, no me gustan las mujeres despreocupadas de las tareas domésticas. Felizmente me ayuda en eso mi orden de pro- fesora, mi afán sistemático de no olvidarme de nada. En el corazón del Imperio —Usted ganó una beca para hacer estudios en Estados Unidos ¿No se deterioraron entonces sus relaciones matrimoniales? —Eso fue en 1945. Postulé a la beca con pleno consentimiento y apoyo de mi marido. Era difícil de ganar porque eran muchos los as- pirantes y solo se concedía una plaza por cada país latinoamericano. Fue un acuerdo de una reunión Panamericana realizada en Buenos Aires. Se pretendía que los pedagogos conocieran métodos moder- nos de educación acordes con el avance técnico y con principios dinámicos y científicos. Llegué a fines de agosto de 1945 cuando Hiroshima y Nagasaki todavía ardían. Me recibió, afortunadamen- te, una profesora que había trabajado con nosotros en el Manuel de Salas. Viví en New Jersey y esa profesora me ayudó mucho. Mi inglés era desastroso. En diez meses debía hacer un «master» en la Universi- dad de Columbia y, por tanto, solo tenía tiempo para estudiar. Eran días de gran efervescencia. La bomba atómica había estremecido a la gente más consciente de los Estados Unidos y sobre todo a los es- tudiantes; regresaban los inválidos de la guerra: empezaba la difícil reconstrucción de Europa destruida, había muerto Roosevelt y su sucesor, Truman, ya esbozaba un desaforado anticomunismo que al poco tiempo sería la fuente nutricia de la guerra fría. Los profesores de la Universidad, en cambio, eran en su mayoría progresistas. Le planteaban a los alumnos directamente temas políticos para su dis- cusión, los debates eran ricos y apasionados. Yo sufría mucho con el

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