Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
78 olga poblete que era la única muralla que le podíamos oponer al fascismo, el úni- co camino para avanzar en el desarrollo del país y desprendernos de los dominios de una clase caduca que ya había hecho su experiencia histórica y solo existía para conservar sus privilegios. Además, don Pedro Aguirre Cerdá había sido maestro, era de tipo popular, un re- presentante más o menos típico de las capas medias de provincia. Hice todo lo que estuvo de mi parte para contribuir a su victoria. Y fue una gran alegría para mí su elección en octubre de 1938. En el Liceo mi colega María Marchant siempre me reprochaba mi mar- ginación de las organizaciones en las que ella actuaba desde hacía tiempo. Era una mujer enérgica, dinámica, exigente. Sus alumnos la adoraban, aunque ella no era dulce ni complaciente. Era imposible eludirla, me llevó casi de la mano al Movimiento de Emancipación de las Mujeres de Chile (memch) que realizaba grandes campañas por los derechos de la mujer. Allí estaban Elena Caffarena, Lily Ga- rafulic, Marta Vergara, Amanda Peroti, Aída Yávar y otras mujeres que eran profesionales, artistas, sindicalistas. Por supuesto, uno de sus motores era María Marchant. Estaban organizando una gran ex- posición sobre la historia de las mujeres en Chile y me dieron de inmediato importantes tareas. Se inauguró en el Museo Histórico y fue hasta el presidente de la República y su esposa. Las luchas del memch eran progresistas y concretas. No tenían nada que ver con organizaciones similares que mostraban un feminismo estrecho y pintoresco. Presionaban por el término a la discriminación de las mujeres en los servicios públicos, por la igualdad de salarios, por el derecho a voto, por la supresión de los impuestos a los alimentos para los niños, etc. Fui una «memchista» entusiasta y hasta me con- vertí en oradora no obstante mi horror por la retórica y la gesticula- ción de los que hacen discursos. —¿Y se encontró en su camino con el historiador Hernán Ramírez Ne- cochea? —Fue mi alumno en el Pedagógico y eso indica que teníamos alguna diferencia de años. En 1945 fui ayudante de Gómez Millas en su cátedra de historia universal. Como ya dije, el entusiasmo por Spengler le hacía olvidar el resto de la historia. Era necesario que al-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=