Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

77 I. Mujer del siglo xx era antifascista y haría cualquier cosa en contra de ellos. Entonces tenía algunas horas de clase en el Liceo 3, donde había un grupo de profesoras amigas muy activas en su antifascismo. Primero simpati- zamos rotundamente con la República española. Desde el comienzo de la guerra civil nos organizamos para socorrer a los republicanos. Fui parte en el magisterio de la organización «Socorro Rojo», que se preocupaba de reunir víveres, ropas, medicamentos para los ni- ños españoles. Fuimos a solicitarles ayudas a los comerciantes, a las organizaciones humanitarias, a las iglesias, organizamos kermeses, actos culturales, competencias deportivas. Nos conmovía el destino de España y nos inquietaba cada vez más el Tercer Reich y sus pre- parativos guerreristas. —¿Mientras tanto su carrera pedagógica era interesante o rutinaria? —Fue rutinaria hasta cuando ingresé con tiempo completo al Liceo Experimental Manuel de Salas. Hasta entonces tenía que bus- car horas de clases para ganar mi subsistencia en establecimientos fiscales o privados. La destacada pedagoga Irma Salas fue designada directora de ese Liceo, que realizaba interesantes y nuevas formas de enseñanza. Se encontró con que el Departamento de Ciencias So- ciales era un desastre. María Marchant, que entonces era allí profe- sora de inglés, sugirió mi nombre para reorganizar ese trabajo y fui nombrada de inmediato. Esto ocurrió en 1935. Me di a la tarea de organizar los comités de profesores y alumnos, los diarios murales que informaban de los acontecimientos de Chile y el mundo, las discusiones sobre los grandes problemas de la sociedad chilena. Era un ambiente muy abierto, muy libre y yo me sentí allí a mis anchas aunque el trabajo era mucho. Adquirí una conciencia definitiva de la docencia y su compromiso social y político. Sin embargo me resistí a ingresar a algún partido político a pesar de que recibí insistentes in- vitaciones de mis colegas radicales, socialistas y comunistas. —¿Su resistencia a militar en algún partido también se extendía a las organizaciones del magisterio o a las asociaciones femeninas? —Sigamos con el orden del tiempo: el Frente Popular terminó por despojarme de toda reticencia ante los compromisos. Entendí

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