Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
73 I. Mujer del siglo xx Las heroínas rusas y el grupo «Avance» —¿Y no participaba en las organizaciones de los estudiantes? —Los estudiantes de historia no éramos asambleístas demasiado inquietos. No obstante era necesario que tuviésemos nuestro propio Centro. Fui elegida dirigente, tal vez por mi entusiasmo en las activi- dades deportivas. Entramos en relación con los estudiantes de otras asignaturas, especialmente con los de castellano que eran los más po- líticos. Había entre ellos muchos centroamericanos, exiliados de dic- taduras siniestras. Eran apasionados lectores de obras de la literatura universal y a menudo realizaban discusiones y lecturas en voz alta. Un poco incitada por ellos empecé a leer a los rusos: Dostoiewski, Tolstoi, Gorki. Me designaron en una ocasión para que diera una charla en su centro. El tema era insólito: la mujer en la literatura rusa. Tenía que referirme a las atormentadas heroínas de Dostoiews- ki, en especial. No recuerdo lo que dije y si alguien lo repitiera aho- ra me daría rubor porque nunca he sido una ensayista literaria. Lo cierto es que mi charla provocó una animada discusión en la que las heroínas de la literatura rusa pasaron a un segundo plano y aparecie- ron las mujeres chilenas explotadas y discriminadas, los derechos de los trabajadores, la revolución de octubre, la voracidad capitalista, el feudalismo en el campo, el analfabetismo y la miseria en Chile y en toda Latinoamérica, etc. Escuché con interés y no dejé de preguntar- me ¿cómo yo he desencadenado todo esto? —¿El grupo Avance no aparecía todavía entre los estudiantes? Mucha gente de su generación le rinde tributo. ¿Fue en realidad importante? —Fue decisivo en las inquietudes y la definición política de cente- nares de estudiantes en la segunda mitad de los años veinte. Natural- mente sus mayores bases estuvieron entre los alumnos del Pedagógico. También yo me incorporé a sus actividades aunque el lenguaje revo- lucionario de sus integrantes no era el mío íntimo. Allí estaba la gente más destacada, los mejores oradores, los muchachos más estudiosos. Los estudiantes de Historia y Geografía decidieron publicar en medio de esa efervescencia, una revista que se llamó Clío . No era muy acadé- mica y reflejaba las inquietudes de nuestra generación. Por ese tiempo
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