Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

50 olga poblete Estas últimas alegraban aún más a sus familiares, quienes termina- ban entonando los Ojos Negros, el Río-Río, La Cumparsita, Man- telito Blanco, el Farolito, el Cielito Lindo y muchas otras igual de bellas. «Olguita... ¿por qué no tocas esa que me gusta tanto?» le pedía el tío Juan o algún(a) otro(a) pariente o amiga(o), y ella, la querida, alegre y cariñosa Olguita, nunca se hacía de rogar. A veces la Meche, una bella prima que cantaba en una radio, se paraba a su lado a inter- pretar junto a mi madre algunas de esas lindas canciones. Mi herma- na, mis primos y yo, todos cabros chicos, nos repartíamos sentados en la gran alfombra del living a escuchar atentamente. A esas reuniones familiares asistían mi abuelita Luisa y su herma- no, el tío Juanito, quien, como ya dije, fue como el padre de mi madre, ya que ella nunca conoció al verdadero. También iban mi tío Alber- to y su clan de los Poblete de La Cisterna, un par de tíos viejos con sus hijas de la edad de mi madre, algunos sobrinos y dos entrañables amigas: Elena Valdivieso, mi madrina, y la Chelita Ochoa, ex com- pañera de colegio de mi madre; ambas elegantes, finas y delicadas, quienes por siempre tuvieron por ella un gran cariño y admiración. Su vida familiar A principio de los años treinta, Olga, buenamoza capitana del equi- po de básquetbol del Club Deportivo Nacional (cdn), codiciada entre los jóvenes, cayó en las redes de un muchacho atlético e inte- ligente, Humberto Espinosa Correa. Peluquero de profesión, Hum- berto era miembro de un grupo de cuatro amigos preocupados de la cultura, las artes y también la música, que escuchaban desde una discorola de campaña 2 , todo lo cual atrajo fuertemente a Olga. Du- rante algunos veranos compartió con él en las playas de Algarrobo, donde el cdn disponía de un camping para sus socios. Cada año esta muchachada juvenil escandalizaba a las rancias damas de Algarrobo, que cada vez reclamaban: «estos jóvenes y niñas durmiendo en car- pas todos juntos y bañándose con trajes de baño, ¡y sin faldín!». 2 Tocadiscos que funcionaba con una manivela.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=