Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

500 olga poblete nuestras reivindicaciones nacionales sean inseparables de las cuestio- nes del desarme, el fin del colonialismo, la convivencia pacífica, la paz mundial». El documento emitido el 17 de enero de 1961 lleva las firmas de los tres eminentes patrocinantes: Lázaro Cárdenas, Dip. Lic. Domingos Vellasco (Brasil), Ing. Alberto T. Casella (Argentina). Las cuestiones debatidas en las Comisiones y sesiones Plenarias calaron a fondo en los principios de autodeterminación y no in- tervención; pactos y bases militares; intervenciones imperialistas en América Latina. El tema emancipación económica, largamente discutido, sentó al banquillo el cúmulo de carencias, dominantes en nuestros pue- blos y la necesidad imprescindible de abordar la reforma agraria, ga- rantir el dominio inalienable de nuestras riquezas naturales, asumir una política frente a las inversiones extranjeras y definición estricta de la asistencia técnica. La Paz mundial y América Latina llevó al inevitable debate de los efectos de la guerra fría, factor perturbador en cualquier plan de convivencia pacífica: tiranías, discriminación racial, propaganda de guerra, colonización cultural, asedio a Cuba, bases militares. No fue fácil discutir temas tan sustanciales en una reunión con- tinental que, por la amplitud de su convocatoria y temario, toca- ba asuntos donde desembocaba un variado espectro de ideas y posiciones. A los doscientos ochenta delegados de veinte países la- tinoamericanos, se agregaban los mil novecientos delegados mexi- canos-oyentes, dentro de ellos numerosas delegaciones campesinas indígenas que dieron a esta Conferencia sus muchas veces largas dis- quisiciones, el marco realista de la presencia aborigen masiva, patri- monio humano tan ignorado, marginado, discriminado y en el cual residen precisamente las bases mismas de nuestra identidad conti- nental. La presencia y participación de Cuba revolucionaria, de cara al futuro, coincidiendo con la variada representación campesina in- dígena, también de cara al futuro, aportaron un insuperable ingre- diente humano e histórico profundamente inspirador y realista en aquel sobresaliente encuentro continental. Ese documento final, Declaración a los Pueblos Latinoamericanos , examinado hoy a distancia de tantos años, sigue teniendo su fuerza

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