Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

499 IV. Internacionalista y militante de la paz La extraordinaria protesta popular, la agitación de la prensa urugua- ya e internacional, quebraron la arbitrariedad oficial y la sesión final se realizó a puertas abiertas culminando con un imponente desfile y mitin en el centro mismo de la ciudad. La Conferencia se pronunció en favor de un gran movimiento continental por la autodeterminación, soberanía nacional, desarro- llo, libre intercambio comercial, contra el armamentismo y la mili- tarización. Un lenguaje común se abría paso sobre la diversidad al percibir la unidad de propósitos. Alguna prensa tildó la Conferencia como el Bandung latinoamericano y tenía razón. Los hechos que ocurrían en África y Asia, diseñando un nuevo capítulo de historia mundial, no eran ajenos a nuestra realidad continental. Las Tres «D» de la Paz estuvieron en la mira de las Conferencias Latinoamericanas que siguieron a la de Montevideo, comenzando por la realizada en México casi diez años más tarde: Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Eco- nómica, el Desarrollo y la Paz. El ex Presidente de México, general Lázaro Cárdenas, promovió con gran fervor esta iniciativa. Notable figura de la revolución mexicana, más tarde como Presidente de la República, llevó a cabo la nacionalización del petróleo y la reforma agraria. Con esta autoridad moral y prestigio polarizó la gran co- rriente continental que acudió al llamado. El documento «A los Pueblos de Latinoamérica» comienza seña- lando el «intenso proceso de cambio que hoy conmueve a los pue- blos. Conquistar la libertad y el goce de los derechos democráticos, defender la soberanía e impulsar la independencia y el desarrollo económico, satisfacer las ansias de educación y cultura, son objeti- vos que movilizan gran parte de la humanidad. Destaca que, como denominador común en nuestros países, la conquista de una paz permanente» emerge con mayor fuerza ante el inmenso poder des- tructivo de las armas modernas que perturba y limita los esfuerzos creadores con el temor a una catástrofe global». Más adelante exalta el vigoroso movimiento revolucionario del pueblo cubano y agrega: «comprendemos que la defensa de Cuba es la defensa de Latinoamé- rica». Vuelve a la afirmación concreta: «Ninguno de nuestros proble- mas puede sustraerse al cuadro del acontecer mundial... De ahí que

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