Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

501 IV. Internacionalista y militante de la paz original y muchos de sus párrafos casi adquieren el tono de trabajos entregados y discutidos por los Delegados a la unctad. Anuncia, su primer párrafo «La nueva etapa de liberación ha empezado en América Latina». Reitera «sin emancipación económica no hay in- dependencia política», insiste en «Reforma Agraria Integral y aten- ción preferente a la población indígena», reafirma que al defender a Cuba de toda agresión «los pueblos latinoamericanos saben que así defienden su propio destino»; reclama la «denuncia de todos los pactos militares y liquidación de las bases norteamericanas en Amé- rica Latina», insiste que «el proceso latinoamericano de liberación es inseparable de la consolidación de la paz mundial», y termina: «La comunidad de nuestros problemas define claramente la dimensión de nuestra lucha». En varios países latinoamericanos, partiendo con México, se crearon posteriormente Movimientos y Frentes de Liberación. El es- píritu de la Conferencia de México era su fondo principal, pero los acontecimientos internos en cada país dieron cariz diferente a estas iniciativas. Sin embargo, por sobre las diferencias se mantuvo incó- lume su premisa central: soberanía nacional, independencia econó- mica y desarrollo en la paz. Otros encuentros continentales siguieron en años posteriores. La evolución de este problema a nivel internacional fue adquiriendo mayor definición y fuerza. En 1963, en Niteroi, Brasil, el Congreso Continental de Solidaridad con Cuba revivió los postulados de la Conferencia de México, esta vez polarizados en la defensa de Cuba. El proceso continúa en los años siguientes y culmina en Habana, 1966, con el primer encuentro de los tres continentes unidos en la misma lucha común: antiimperialismo, anticolonialismo, liberación nacional, desarrollo económico, son las condiciones esenciales para asegurar a la humanidad una convivencia pacífica. La Conferencia Tricontinental realizada en La Habana dio excepcional relieve al per- fil, combativo y esperanzador a la vez, del tercer mundo. Las «Tres D» tenían por delante años tormentosos de conflictos, muchas veces atizados desde fuera, y que desembocan hasta hoy tanto en nuestras tierras, como en Cercano y Medio Oriente, África y Sudeste Asiático.

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