Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
493 IV. Internacionalista y militante de la paz Estados Unidos dependerá de la actitud de los gobiernos del conti- nente en relación a las cuestiones principales que preocupan al go- bierno norteamericano». Así ocurrió con Argentina que recibió los primeros millones de ayuda tan pronto como el Presidente Frondizzi rompió relaciones con Cuba. En la primera Década para el Desarro- llo declarada por la onu, 1960-1970, irrumpió con todas sus fuerzas la política neocolonialista en África, Asia y América Latina. La lucha contra el neocolonialismo no pretende excluir el capital del mundo desarrollado, «sino prevenir –como lo expresó el Presidente de la República de Ghana, Kuame Nkrumah– la utilización del poder fi- nanciero de los países desarrollados en inversiones que empobrezcan a los menos desarrollados». Los programas de asistencia y ayuda en- cubrieron una ola de inversiones y préstamos cuya sombra siguieron haciéndose más ricos los ricos y más pobres los pobres. Las apeten- cias y competencias interimperialistas se derramaron sobre América Latina: norteamericanos, italianos, alemanes, británicos, franceses, belgas, holandeses, japoneses, todos aspiraban a ingresar en el vasto espacio tercermundista abierto al capital extranjero en alas del enfer- vorizado impulso desarrollista que favorecía los apetitos del neocolo- nialismo. Un banquero nipón declaraba: «Hay gran interés en entrar en América Latina antes que sea demasiado tarde». Junto con banqueros, hombres de negocio, altos mandos milita- res, llegaron encuestadores y sociólogos a sondear opinión pública y medir el grado en que nuestros pueblos se inclinaban por la temida subversión. Paralelamente a los sonrientes Cuerpos de Paz y otros colaboradores, entraron en escena expertos económicos con sus cur- sos, seminarios y consejerías, aparte de las invitaciones a mandos militares superiores y becas a las fuerzas policiales para actualizar técnicas represivas. Cabe agregar a lo anterior un tipo de sondeo intentado por el imperialismo norteamericano para ensayarlo y aplicarlo en su mo- mento, en países del tercer mundo. Chile alcanzó a ser uno de ellos, aunque el Proyecto «Camelot» estuvo lejos de materializarse. Su ela- boración provenía de la Oficina de Investigaciones Especiales de la American University, Washington. Con la apariencia rigurosa de una investigación científica interdisciplinaria en el área de Ciencias
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=