Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

494 olga poblete Sociales, encubría sin embargo un claro propósito político: estudiar y caracterizar tendencias y fuerzas internas, fuentes potenciales de un cambio revolucionario, y perfilar un modelo apto para controlar y disolver los focos de «inestabilidad». «Camelot» debe haber comen- zado a promoverse en Chile, silenciosamente, sin acudir en absoluto a ninguna de nuestras Universidades, desde 1964. Sin embargo salió a luz sólo a comienzos de 1965, publicado por el Diario El Siglo y comentado luego por Luis Hernández Parker en su conocido pro- grama radial Tribuna Política. La Cámara de Diputados encargó una investigación para precisar su origen, naturaleza y alcances. A co- mienzos de junio nuestro embajador en Estados Unidos, Radomiro Tomic, representó al gobierno norteamericano que «Chile no acepta la realización del plan, por constituir un principio de intervención que afecta nuestra dignidad y soberanía». A comienzos de julio, el gobierno chileno prohibió al gestor del Proyecto, ingresar al país. La investigación realizada por la Comisión de la Cámara de Di- putados, presidida por el Hon. Diputado Andrés Aylwin, fue leída en sesión extraordinaria, 16 de diciembre 1965, y publicada en El Mercurio del día 29. El Departamento de Defensa de ee.uu. emitió una Declaración en la cual reconoce su participación en la iniciativa y financiamiento del Proyecto Camelot. La Asociación Antropológica norteamericana al conocer el asun- to Camelot, se pronunció contra la participación en investigaciones llamadas counter Insurgence , financiadas por el gobierno de los Esta- dos Unidos. Según la opinión de varios observadores, «tales activi- dades amenazan la integridad de las Ciencias Sociales y la confianza que existe en la investigación científica desinteresada de las institu- ciones académicas». La divulgación de Camelot no sólo inutilizó esta intromisión foránea en Chile sino contribuyó a alertar a otros pueblos del conti- nente. Proyectos semejantes habrían podido continuar sus trabajos en Argentina, Colombia, Brasil, Perú, Venezuela. Esta negra imagen de las Ciencias Sociales utilizadas con fines políticos para obstruir los procesos internos de una comunidad nacional, soberana, reproduce en este importante campo científico la misma desviación deshuma- nizada que ha ocurrido con el uso de la energía nuclear.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=