Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

492 olga poblete Nuestra América pese a sus inmensos recursos naturales padece el dramático retraso de su desarrollo económico, tecnológico, cul- tural. Sus índices de crecimiento poblacional, como en el resto del tercer mundo, superan los del producto nacional bruto. De ahí sus quince millones de niños fuera de las escuelas, 40% promedio de analfabetismo, abismantes carencias de camas de hospital y médicos. Bolivia: un médico por cada 3.980 habitantes; Santo Domingo, uno por cada 5.000; Haití: uno por cada 10.000. Este cuadro de retra- so desolador está inserto en la revolución científico tecnológica más vertiginosa de toda la historia, pero ocurre ensombrecido por la fie- bre armamentista, el armamentismo nuclear en particular. EI mchpp manejó cuanta información objetiva, científica y con- creta pudo reunir para llevarla al máximo de público. Las asambleas de su Consejo Nacional, y las importantes Conferencias Naciona- les realizadas produjeron mucha valiosa referencia esclarecedora del gran «por qué» del desarrollo, la descolonización, la paz y su vincu- lación con el ejercicio de la soberanía en beneficio de la seguridad y la vida. En Santiago, durante la Conferencia sobre Educación y Desarro- llo Económico y Social en América Latina, se discutió y demostró que «son las estructuras económicas y las relaciones de dependencia colonial y semicolonial que sufre América Latina, por consiguiente, el subdesarrollo, las razones últimas de los limitados recursos asigna- dos a la educación». Para contrarrestar el impacto de la revolución cubana en nuestra América, Estados Unidos concibió el programa de la Alianza para el Progreso que debería enfrentar el problema del subdesarrollo. El Pre- sidente John F. Kennedy la planteó en marzo de 1961 ante el Cuerpo Diplomático Latinoamericano, miembros del Congreso y funciona- rios de gobierno: «He hecho un llamamiento para que nos aunemos en una Alianza para el Progreso, a fin de satisfacer las necesidades fundamentales de los pueblos de las Américas, necesidades de techo, trabajo y tierras, salud y escuelas, en un vasto plan de diez años». El plan se oficializó en la Conferencia del Consejo Económico y Social de oea en Punta del Este, Uruguay, agosto 1961. El Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, no dejó de puntualizar que «la ayuda de los

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