Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

48 olga poblete Olga Poblete, mi madre Humberto Espinosa Poblete Ser hijo de una mujer como Olga Poblete, además de un gran privi- legio, es todo un orgullo y un reto que creció con nosotros, sus hijos. Más allá de recibir su dedicación de madre, su preocupación –junto a mi padre– por la estabilidad de nuestro hogar, por nuestra educa- ción y felicidad, enseñándonos a ver y valorar la vida con otros ojos, nos fuimos dando cuenta de los valores de esa increíble mujer; un personaje que traspasaba y traspasaría muchas fronteras. Si bien no existió una línea divisoria entre sus actividades, ella siempre trató de no involucrarnos como familia en sus grandes lu- chas, aunque tampoco restarnos de su presencia, de sus cuidados, lo que para ella debe haber sido difícil. Decidir entre recordar los caminos de vida que recorrimos to- mados de su mano fuerte y segura, tierna y protectora a la vez, o encumbrarnos por su vida intelectual de maestra, de dirigente, de luchadora por las nobles causas de la mujer, de la paz y la igualdad entre los hombres y los pueblos, no es una tarea fácil. Pero lo primero es lo primero… Infancia y juventud de Olga Poblete Mi madre Olga Poblete nació enTacna el 21 de mayo de 1908, cuan- do esta ciudad pertenecía aún a Chile. Esto le valió problemas con sus compañeras de colegio, que pronto la tildaron como «la Chola». En 1915 la familia –compuesta por la pequeña Olguita, Luisa su madre, su abuela y su tío Juan Poblete, de profesión contador (quien hizo las veces de padre para ella)– se trasladó desde el norte a Santiago. Su madre luchó con ahínco para darle a su querida hija Olga la educación a la que ella nunca tuvo acceso. Mi abuela fue una mujer modesta y trabajadora, que desempeñó varios trabajos y oficios. Uno

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