Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

43 I. Mujer del siglo xx Pasarían solo dos años para que el escenario político global cambia- ra de manera radical. La disolución del bloque socialista y la des- integración de la Unión Soviética fue un acontecimiento que tuvo un impacto planetario y una dimensión epocal. A Olga, tal y como expresa en entrevista con Lotty Rosenfeld, la noticia le produjo una profunda impresión, con un doble carácter. Se trató, por una parte, de un duelo personal por un proyecto que había sido para ella un espacio vital fundamental de crecimiento, desarrollo y estudio. Gran parte de su vida, de su militancia por la paz y de su formación in- telectual habían encontrado en los países socialistas un lugar que le abría las puertas. Era, así, el final de una experiencia al mismo tiem- po íntima y colectiva de un valor formativo incalculable. Este desenlace, cuya magnitud y rapidez asemejó a la caída del Imperio romano, tenía para ella también el carácter de una pérdi- da civilizatoria. La vivió como el derrumbe de una concepción del mundo que había sido capaz de presentar una alternativa al capitalis- mo y ofrecer una vía hacia la paz que, dentro de todas sus falencias, se encontraba bien encaminada. Aunque la acelerada desintegración del campo socialista había sido para ella una sorpresa, rápidamente se sobrepuso, intentando elevar una vez más la mirada para situar el proceso como el momento de revés de un largo tramo histórico cuyo dilema fundamental seguía aún planteado. En esa clave, sin derrotis- mo, Olga concluyó: Yo soy optimista, en todo caso. Estos son los grandes atracones que ocurren en la historia universal y que se han vivido en otras épocas (…) Pero yo, lo que no veo, es por ningún lado una base, ni siquiera punto de partida de una nueva ideología. Puede ser que nazca más adelante. En cambio, tengo una confianza tan grande en el pensamiento marxista y los principios fundamen- tales del marxismo. No hay otra concepción ideológica que te permita a ti, manejando el pensamiento racional, hacer un aná- lisis de situaciones sociales y sus derivados políticos, que no sea el marxismo. El capitalismo ya no te da más; en cambio, esta ideología, con los golpazos que va a ir sufriendo, es posiblemente una fuente… (Rosenfeld, 1992)

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