Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

403 IV. Internacionalista y militante de la paz ron la palabra cortante y firme del poeta hebreo Abraham Shlonsky, el ardiente llamado del compositor soviético Shostakovitch, defen- diendo los fueros de la cultura y los derechos del hombre a inter- cambiar sus ideas y los frutos de sus creaciones; el hermoso y fuerte discurso de Hay Ehrenburg, condenando la propaganda de guerra, defendiendo el derecho a tener discrepancias, y llamando al amor universal por los niños de Corea, de Chicago, de Moscú y de Nue- va York; en el análisis sutil y en la fina ironía del gran escritor chino Kuo Mo Jo, Presidente de la delegación de su país, cuyo discurso estaba cargado de esa densa penetración heredada a través de una cultura milenaria y que hoy se levantaba acusadora a través de sus frases, para decirle al mundo la entereza con que la gran nación chi- na construye la existencia que siempre anheló, y la decisión de este magnífico pueblo de defender el destino que ha elegido, que tantas veces antes había elegido y que otras tantas, los empresarios de occi- dente contuvieron y aplastaron. Y al lado de los artistas y escritores, los maestros, los profeso- res universitarios, los catedráticos de Roma, Oslo, Teherán, Moscú, La Habana, Costarrica, Praga, Chekiang, México; los juristas, los teólogos protestantes, como el Reverendo Endicot del Canadá; los médicos, los periodistas, los comerciantes e industriales, los parla- mentarios, los obreros y campesinos, la juventud. Los enemigos de la paz reconocen la importancia histórica del congreso A medida que crecía en Europa y América la impresión de que en Varsovia se desarrollaba algo más que un Congreso Mundial cual- quiera dentro de una serie de congresos mundiales, a medida que los trescientos periodistas representantes de las más variadas prensas, y que habían llegado sin obstáculos hasta el Congreso, comenzaban a informar a sus respectivas empresas, aumentaba la sensación de que una formidable fuerza mundial se había creado y reunía sus delega- dos en Varsovia. A medida que comenzaron a saltar los nombres de centenares de personalidades sobresalientes, que muchos grupos y sectores, ya desearían poder contar entre sus filas, y que en Varsovia

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