Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
401 IV. Internacionalista y militante de la paz el análisis penetrante, la documentación objetiva, los llamados a la reflexión, para desembocar, como quien sigue la demostración de un problema matemático, en las conclusiones rotundas e irrebatibles. Tal es el Presidente del Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz. Un hombre que parece expresar el ideal humano de nuestro tiempo. En posesión de una disciplina y de un pensamiento cientí- fico superiores, con una conciencia tan pura y tan firme de las im- plicaciones morales de la ciencia contemporánea, y al mismo tiempo un ciudadano tan sincero y tan leal; luchador durante la resistencia francesa a la ocupación alemana; patriota identificado con su pue- blo; compañero de los pescadores de la Bretaña para compartir con ellos tanto los goces y tribulaciones de una jomada de pesca, como la sana alegría del baile popular en la plaza del pueblo. Su figura se agiganta desde que, consecuente con su tradición íntima y con su mentalidad científica, lanza todo el peso de su prestigio internacio- nal al lado de los anónimos hombres y mujeres que anhelan la paz. Y como él tiene tan claro en su mente el panorama del mundo, el sentido de la historia, el espíritu de la ciencia, como él lleva tan aden- tro en su corazón el auténtico y decidido amor y respeto a la vida, no puede tener ninguna vacilación en el momento de decidir dónde quiere estar, dónde se debe estar en estos instantes. Y él se decide ín- tegro por la paz. En el curso de la ceremonia con que la Universidad de Varsovia lo recibió para conferirle el título de Doctor Honoris Causa, dijo: «Hay quienes dicen que la ciencia es moral o inmoral. La ciencia no es moral ni inmoral, los hombres lo son. Es sobre ellos, por lo tan- to que es preciso actuar. Nosotros trabajamos por la felicidad de los hombres, de todos los hombres, y no para el provecho de algunos. Y no podemos tener la conciencia tranquila si se utilizan los descubri- mientos de la ciencia para la destrucción». Con igual firmeza y decisión los grandes físicos británicos Bernal y Crowther, se incorporaron en el Movimiento de Partidarios de la Paz en Gran Bretaña, ratificando con su actitud este noble concepto de que la cultura florece en la compenetración de sus individuos, en la estimación y dignificación de sus grandes masas humanas y que, lejos de sacrificar con ella a sus élites creadoras, las tonifica constan-
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