Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
390 olga poblete oportunidad la misiva comenzó refiriéndose a ella como «querida amiga», y luego continúa con el agradecimiento a Mistral por haber- les escrito en medio de un contexto donde la lucha por la paz ha sido blanco de «la más odiosa propaganda dirigida a sembrar desconfian- za y a separar a los individuos por las cortinas del temor y la mentira» (p. 1). En la carta está muy presente la preocupación por el hosti- gamiento y la presión ideológica que busca desmontar la amplitud de las redes que se han articulado en contra de la guerra. El mchpp fue objeto de persecución y boicot internacional, al punto de llegar a acumularse numerosos expedientes, recientemente desclasificados por la cia, donde se revela la continua vigilancia que se ejercició sobre sus integrantes, incluyendo a Poblete (Central Intelligence Agency, 1951). Asimismo, la campaña anticomunista, hábilmente expandida por Estados Unidos a través de la Doctrina Truman, tuvo un fuerte correlato en Chile bajo el gobierno de Gabriel González Videla. En 1949, el mismo año en que tras extensas movilizaciones se concretara finalmente el sufragio femenino en todas las elecciones populares, González Videla promulgó la Ley de Defensa Permanen- te de la Democracia (popularmente conocida como la «Ley Mal- dita»). Esta ley declaró la ilegalidad del Partido Comunista, cuyos militantes fueron borrados de los registros electorales, despojados de sus cargos de representación popular e incluso detenidos en calidad de prisioneros políticos en un campo de concentración ubicado en Pisagua 98 . En este mismo contexto persecutorio es que, al referirse al mch- pp, Poblete apunta a «la reunión pacifista como una maniobra del comunismo internacional contra el mundo libre» (1990, p. 26). Una década después, en 1961, ya derogada la Ley Maldita, Poblete es- cribió un artículo para el periódico El Siglo donde responsabilizaría la continuidad del estigma contra la causa pacifista a los medios de 98 Cabe preguntarse cuántas memchistas y también militantes del Partido Comunista perdieron el derecho a voto a días de haber sido promulgado el sufragio universal. Entre las personas afectadas estuvo Elena Caffarena quien, sin haber sido militante, fue proscrita del registro electoral junto a su esposo, el abogado y militante comunista Jorge Jiles.
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