Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
389 IV. Internacionalista y militante de la paz donde se encontró con otros 2.065 representantes de más de ochen- ta países. Su entusiasmo por la diversidad del grupo lo describe de este modo: «atentos al pulso de la historia y, finamente sensibles a él, [los delegados] llevan ya en su corazón un esquema del futuro, que han sido capaces de sumar en una maravillosa legión sin repa- rar en color de piel, convicción religiosa, ideología política, cuadro geográfico o social» (Poblete, 1951, p. 3). En un informe titulado «¡La paz no se espera, se conquista!», que leyó frente a un auditorio lleno el 4 de febrero de 1952 en el Teatro Coliseo, Poblete describe las principales discusiones y resoluciones del Congreso. El asunto más apremiante fue el abordaje de la guerra que transcurría en Corea y que constituía una expansión de la fase crítica de la Guerra Fría: «insistimos en que cese esta guerra, en que se efectúe la retirada de Corea de los ejércitos extranjeros y en que se encuentre una solución pacífica para el conflicto interno entre las dos partes de Corea con la participación de los representantes del pueblo coreano» (Poblete, 1951, p. 15). El Congreso denunció el intervencionismo externo y promovió la defensa a la soberanía del pueblo coreano como única vía válida para llegar a una solución pacífica. En segundo lugar, ma- nifestaron una oposición tajante al rearme de las Potencias del Eje de la Segunda Guerra Mundial: «condenamos de manera categórica toda tentativa realizada o medida adoptada, violando los acuerdos internacionales, que prohíben el rearme de Alemania y del Japón» (p. 17). En tercer lugar, y como propuesta de los delegados de África, se plantea «como una amenaza a la causa de la paz la violencia ejer- cida para mantener a los pueblos en un estado de dependencia y de opresión coloniales y proclamamos el derecho de estos pueblos a la libertad y a la independencia» (p. 18). Este punto, que para Poblete constituye la principal revelación del Congreso, marcará uno de los ejes de su imaginación de paz: la certeza de que esta solo es posible acabando con el lastre del yugo neocolonial y la dependencia econó- mica de los países de la periferia. El mismo año del Congreso en Varsovia, la directiva del mch- pp escribió una carta a Gabriela Mistral, firmada por Olga Poblete como secretaria general, Guillermo del Pedregal presidente, y San- tiago Aguirre, secretario de relaciones (Poblete, 1951b, p. 1). En esta
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=