Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

367 IV. Internacionalista y militante de la paz los estímulos del medio y las reacciones del hombre sometido a éste, han concurrido a producir un desarrollo cultural, perfectamente in- dividualizado». De esta forma, al dividir Asia en dos amplias zonas, una «central y occidental» y otra «oriental y meridional», Poblete profundiza en esta última donde «aparecen claros los destinos de tres vastas regiones: India, China y Japón, asiento de viejas civilizacio- nes» (Poblete, 1933a, p. 19). Profundizar en estas materias, sin em- bargo, no sería tarea fácil. La historiadora advierte que es necesario «recordar que Extremo Oriente ha sido tardíamente incorporado a la corriente de la historia universal, de modo que las investigaciones científicas alrededor de sus cuestiones fundamentales, en todo or- den, están apenas iniciadas» (Poblete, 1933a, p. 20). En su estudio de la historia antigua de Asia, Poblete integra ele- mentos de la antropología, la arqueología y la geografía, mostrando un interés similar por los tres casos de estudio: India, China y Japón. En el caso de China, indica que su «prehistoria (...) es aún menos conocida que la de la India; su carencia de restos de las industrias y de restos humanos es casi absoluta» por lo que le parecen «especial- mente interesantes» los trabajos del arqueólogo sueco J. G. Anders- son, desarrollados en China durante los años veinte (Poblete, 1933a, p. 21). En su análisis, Poblete se pregunta por los orígenes de la vida «civilizada» identificando dos variables centrales. La primera se vin- cula al «tipo étnico» de la población, el cual sería difícil de determi- nar dado «el error de aplicar el término ‘chino’ o, ‘de raza china’, a pueblos que no presentan afinidad étnica ninguna con los chinos propiamente tales» (Poblete, 1933b, p. 9). La segunda variable es la geográfica que determinaría las relaciones con el territorio, las acti- vidades productivas y las olas migratorias que van conformando la historia china (Poblete, 1933b, p. 10). Esta aproximación a la historia de China, publicada en sus pri- meros años de desarrollo académico, cuando tenía solo veinticinco años, se enmarca en lo que Riobó ha caracterizado como su primera etapa en el estudio de la historia universal. Entre 1932 y 1944 su vi- sión estuvo marcada por una concepción evolucionista de la historia, guiada por la lógica civilizatoria, en la cual la historia de Asia se in- serta en la historia universal a partir de la clasificación de sus etapas

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