Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

321 III. feminista Costureras, Protección Ahorro y Defensa». A los seis meses tiene ya trescientas cincuenta socias, un centro de salud con médico y far- macia, una bolsa de trabajo para las socias y un centro dramático y recreativo. Otras mujeres secundan a sus compañeras en la lucha por sus de- rechos: Sara Cádiz escribe en un periódico del Partido Demócrata, «La moral convencional es una de las grandes trabas para el desarro- llo femenino. Aún si las instituciones cambian, éstas favorecen gene- ralmente a una parte de los hombres, pero no mejoran la situación de la mujer proletaria». Con absoluto convencimiento afirma: «La emancipación de la mujer debe ser obra de ella misma. No se debe esperar que salgan redentores que dicten leyes, ni esperar bondades de los explotadores». Hoy, a ochenta años de distancia, todavía este principio no logra adentrarse en la conciencia de vastos sectores de mujeres que no se deciden a romper los esquemas del patriarcado y orientan su acción reproduciendo sus rutinas. La joven tipógrafa Carmela Jeria dirigía en 1906 el periódico La Alborada . Creado en Valparaíso sigue más tarde en Santiago como «Publicación Feminista», siempre dirigido por ella. Sus inquietudes son múltiples pero nucleadas en torno a las mujeres trabajadoras. Fustiga la inconsecuencia de aquellos luchadores por el adelanto de la mujer que en sus hogares «no toleran un poco de libertad e ins- trucción para sus compañeras… toda la libertad que ellos anhelan será un fantasma mientras la mitad del género humano vive en hu- millante esclavitud…Nuestra emancipación verdadera está en noso- tras, debe ser obra de la mujer misma». No se resiste a la tentación de reproducir parte de estas reflexiones por la aguda vigencia y justeza del juicio y, a la vez, para destacar tan perspicaz comprensión de la problemática de la mujer al iniciarse nuestro siglo veinte. Traer a es- tas mujeres a nuestro presente es el mayor mérito de este trabajo de Cecilia Salinas. A tono con la crisis en el movimiento obrero chileno a partir de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique, con la expresión en Chile del socialismo europeo y del libre pensamiento, adquiere también rasgos nuevos el movimiento femenino. Muy interesante la observación de Recabarren: «Los obreros de Iquique no han sido

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