Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

320 olga poblete mujer. Siempre estimuló a las nuevas líderes que asumían posiciones de avanzada en sus incipientes organizaciones. Una magnífica prue- ba del reconocimiento que la mujer ganó en esos tiempos dentro del movimiento obrero, es el hecho que en el homenaje popular al Día del Trabajo, 1 de Mayo de 1907 –treinta mil personas reunidas en el Parque Cousiño– dos mujeres participaron entre los oradores oficia- les: la tipógrafa Carmela Jeria y la costurera Inés Macías. La autora del presente estudio ha sabido conducir su investi- gación hasta configurar con el abundante y valioso caudal de in- formaciones recogidas en variadas fuentes, un panorama muy bien trabajado de la época en que está inserto su proyecto de escribir la historia de nuestras mujeres proletarias. Nos entrega un documento revelador del difícil trayecto recorrido por las trabajadoras para or- ganizarse, defender sus derechos como asalariadas y alcanzar incluso metas ambiciosas para su tiempo en cuanto a objetivos asistenciales y anhelos de culturizarse. Antes de finalizar los años ochenta del siglo pasado aparecen di- versas entidades femeninas que revelan junto a su lucha reivindica- tiva laboral, la creciente valoración de la personalidad de la mujer y a la vez su actitud desafiante hacia los esquemas que la oprimen. Los nombres que adoptan estas organizaciones, su proliferación a lo largo de Chile, el contenido de sus estatutos y programas de acti- vidades, los nombres de sus dirigentes y los retazos recogidos de su pensamiento, nos descubren un apasionante escenario poblado de realidades que una vez ocurrieron y nosotras ignorábamos. Juana Roldán, pionera de la organización obrera femenina, fundó en San- tiago, 1888, «La Emancipación de la Mujer». Años más tarde Juana reaparece en organizaciones de mujeres en Chillán y Valdivia. Eloísa Zurita, mujer de carpintero, fundó en Antofagasta la «Sociedad de Obreras Instrucción y Socorro Mutuo». Categórica para defender la condición de la mujer, denuncia a los que «aún creen que la mujer proletaria es el mueble obligado del hogar, la nodriza encargada de crear vástagos, la esclava dispuesta a obedecer humillándose». En Santiago se crean asociaciones de costureras, aparadoras de calzado, lavanderas, corseteras y corpiñeras, tejedoras y sombrereras. Ester Valdés, obrera corpiñera, hacia 1906 preside la «Asociación de

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