Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

30 olga poblete de su propia definición, de las que son para él sus constantes interrogaciones. Lo que importa es dejar clavada en el joven la impresión de futuras revelaciones que, más tarde, al actualizarse bajo el impacto de sucesivas experiencias, se traduzcan en propia y auténtica elaboración. Ello le dará la medida del valor de los atributos de la personalidad y al amarlos, con la sensación de que le pertenecen porque los ha conquistado, aprenderá a respetar- los y a defenderlos con decisión para él, para los demás y para que sobrevivan y se perfeccionen en la colectividad entera. La democracia dejará entonces de ser un juego vacío de fórmulas, propicio al mimetismo y a la negación del hombre, para ser, en cambio, una permanente experiencia de vida por la cual sea bella y esencial la lucha humana (Poblete, 1953, p. 9). Un ejercicio similar tendrá lugar cuando edite, en 1955, el libro Tres ensayos para una historia cultural china ; con un brevísimo prefacio de su autoría, este libro expondrá directamente tres documentos de distintos momentos de la milenaria historia China, cuya sola puesta en circulación suponía, para Olga, la posibilidad de un acercamiento cultural y una «mejor comprensión de nuestros vecinos de la ribera Occidental del pacífico», como indica el subtítulo del libro. A lo largo de esa década Olga también sistematizó experiencias pedagógicas colectivas. En 1954 publicó, junto a Guillermo Pinto y María Eugenia Segovia, un informe sobre los Consejos de Curso, instancias fruto de la experimentalidad educativa, creadas para fo- mentar la participación democrática en los establecimientos escola- res. Participó como relatora en la Segunda Convención Nacional de la Sociedad Nacional de Profesores (sonap), donde intervino en los debates sobre reforma de la educación secundaria. En 1956 coor- dinó, junto a Viola Soto y María Eugenia Segovia, el Cuaderno de Estudios Sociales para II año de Humanidades , publicado por el De- partamento de Publicaciones de la Universidad de Chile. En 1957 fue electa dirigenta de la sonap, y representó al gre- mio en el Congreso Americano de Educadores realizado en Monte- video, donde pronunció el discurso inaugural. Su labor gremial, su reflexión pedagógica y su militancia por la paz estaban tan entrelaza-

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