Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

28 olga poblete Segundo Congreso Nacional de Mujeres de la Federación de Insti- tuciones Femeninas de Chile (fechif ); buscó fortalecer su unidad y capacidad de acción, hasta que las políticas represivas del gobierno de Videla tensionaron al movimiento hasta fracturarlo. Ante esta si- tuación, y siendo aún secretaria general, Olga comunicó a la fechif la decisión del memch de retirarse de la federación, y dedicó enton- ces buena parte de su esfuerzo a la defensa de las memchistas y de sus familias relegadas y encerradas en campos de concentración, como el de Pisagua (Pernet, 1997). Ante los embates de aquellos años duros para el campo popular y la izquierda, Olga mantuvo activa la dimensión internacional del trabajo feminista, especialmente en denuncia de la situación represi- va que se vivía en Chile. Durante su gestión consolidó y multiplicó los vínculos con movimientos de mujeres de diversas latitudes, como han investigado en detalle María Fernanda Lanfranco y Valeria Oli- vares. Otro de los énfasis distintivos de su dirigencia fue la preocupa- ción constante por la escritura y la publicación. Cuando el proyecto de ley de sufragio femenino comenzó a avanzar en el parlamento, en pleno aislamiento y persecución hacia el memch y sus dirigentas históricas, procuró que la organización dejara por escrito su camino de lucha al respecto en un folleto titulado El memch y el voto políti- co (1948) . Bajo su dirección se constituyó el sello Ediciones memch , que publicó al menos tres títulos: Homenaje a la pacifista chilena Delie Rouge, benemérita de la paz (1950); Un capítulo en la historia del feminismo. Las sufragistas inglesas , en 1952, de Elena Caffarena; y La palabra maldita (1953), un recado de Gabriela Mistral en que llamaba a formar una «militancia de la Paz», texto que Olga citaría durante décadas (Manzi, 2024). En 1953, Olga tuvo a su cargo la difícil tarea de anunciar oficial- mente la disolución del memch. A lo largo de su vida atribuiría esta disolución a causas tanto internas como externas, según el momento histórico desde el que reflexionara. En su prólogo a la antología del memch, durante la dictadura, prevalecen las referencias al impacto devastador de la represión videlista y al anticomunismo, que forzó la disolución de múltiples comités locales y fracturó la frágil unidad que el movimiento feminista había conseguido. En otras ocasiones,

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