Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
229 III. feminista Hacia 1950, coincidentemente con la ilegalización de los mili- tantes comunistas, Olga Poblete comienza una labor gremial en la Sociedad Nacional de Profesores. Una pregunta que futuras inves- tigaciones podrán abordar es si su participación en estos espacios se debió a la vacancia generada por la proscripción comunista, o si bien fue solo otro espacio más en su militancia social y política. En esta misma época se intensificó su labor como representante del movimiento pacifista chileno, que la llevará a representar a Chile en diversos eventos a nivel global. Su viaje a China en 1952 y a Dina- marca en 1953, para asistir al Congreso Mundial de Mujeres (Wat- son, 1976) fue solo el inicio de los amplios periplos que la llevaron a recorrer el mundo. Por su parte, María Marchant combinará su labor como repre- sentante chilena en la Federación Internacional de Sindicatos de Educación (fise) con su labor como política comunista, siendo regi- dora de Ñuñoa y candidata en variadas ocasiones. Desde allí desarro- llaría una destacada labor como dirigenta de clases populares, siendo frecuentes sus visitas a organizaciones sociales, tomas de terreno y en la coordinación de acciones solidarias. Un testimonio publicado en 2016 da cuenta de la amplia legitimidad con que contaba María Mar- chant entre los vecinos de la entonces popular comuna de Ñuñoa: Si alguien se enfermaba, necesitaba trabajo o consuelo y ayuda por la muerte de un angelito, recuerdo que se le sugería con ve- hemencia: «Anda a hablar con la María Marchant». Si alguien manifestaba cierta duda acerca de a quién brindar su voto, y eso lo escuché en sucesivas elecciones, un unísono de voces prole- tarias le recomendaba: «Vota por la María Marchant, poh!». O consultado alguno por su preferencia, su respuesta era un balazo: «María Marchant» […] Ignoro si los remedios que tomaban los niños enfermos o los cajoncitos mortuorios y el espacio en el Ce- menterio General cuando aquellos no hacían efecto se los conse- guía a sus ateridos padres la mismísima María Marchant, o si el puesto de fabricana de la madre de este o aquel compañero de la escuela de la población era acción suya, pero hasta hoy siento un cariño especial por esa mujer de la que sé tan poco (Pérez, 2016).
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