Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
221 III. feminista ses desamparadas» (Pernet, 1997, p. 10). Su composición fue inter- clasista –con una especial preeminencia de las nuevas clases medias profesionales–, mientras que su distribución geográfica fue nacional, llegando a existir sesenta comités desde el Norte hasta Magallanes. De acuerdo con María Angélica Illanes (2012), las memchistas «no se quedan en el espacio público de circulación central, sino que acu- den en busca de esta mujer/trabajadora: construyendo organización feminista en las mismas poblaciones donde ellas viven […], donde organizan consultorios y realizan talleres de educación popular, ge- nerando asociatividad femenina» (p. 31). Por ello, el memch tuvo destacadas militantes obreras, como la comunista María Ramírez y la obrera cigarrera Eulogia Román, que asumieron roles claves en su construcción orgánica. A la luz de estas trayectorias, podemos pensar que el ingreso de María Marchant al memch fue impulsado por Elena Caffarena. Como han señalado las historiadoras Claudia Montero y Graciela Rubio (2021), la estrategia política del memch incluyó dos enfo- ques educativos: primero, consideraron el debate sobre la educación como una herramienta para enfrentar las problemáticas de las mu- jeres; segundo, pusieron en práctica diversas iniciativas de educa- ción popular «para consolidar el movimiento feminista a través de la ampliación de la educación primaria para mujeres trabajadoras, el desarrollo de intervenciones educativas territoriales y la promoción de formas de autoeducación para la construcción de identidades al interior del movimiento» (p. 176). Dada su condición de activista, es razonable suponer que Marchant identificara el lms como un en- torno favorable para reclutar colaboradoras o militantes. Además del compromiso con el debate educativo, la propia convivencia profe- sional en un ambiente intelectualmente estimulante pudo haber fo- mentado dinámicas de autoformación y reflexión colectiva, así como de sociabilidad cotidiana y de goce afectivo entre pares, condiciones afines a la construcción del movimiento feminista, como puede ob- servarse en la larga mesa que reúne a las docentes del lms en un al- muerzo de camaradería.
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