Desolación

219 Hablaban de ti... Me hablaron de ti ensangrentándote con palabras nu- merosas. ¿Por qué se fatigará inútilmente la lengua de los hombres? Cerré los ojos y te miré en mi corazón. Y eras puro, como la escarcha que amanece dormida en los cristales. Me hablaron de ti alabándote con palabras nume- rosas. ¿Para qué se fatigará inútilmente la generosi- dad de los hombres?... Guardé silencio, y la alabanza subió de mis entrañas, luminosa como suben los vapores del mar. Callaron otro día tu nombre y dijeron otros en la glorificación ardiente. Los nombres extraños caían sobre mí, inertes, malogrados. Y tu nombre que nadie pronunciaba, estaba presente como la primavera, que cubría el valle, aunque nadie estuviera cantándola en esa hora diáfana. Esperándote Te espero en el campo. Va cayendo el sol. Sobre el lla- no baja la noche, y tú vienes caminando a mi encuen- tro, naturalmente, como cae la noche. ¡Apresúrate, que quiero ver el crepúsculo sobre tu cara! ¡Qué lento te acercas! Parece que te hundieras en la tierra pesada. Si te detuvieses en este momento, se para- ríanmis pulsos de angustia yme quedaría blanca y yerta. Vienes cantando como las vertientes bajan al valle. Ya te escucho... ¡Apresúrate! El día que se va quiere morir sobre nuestros rostros unidos.

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