Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

212 olga poblete brá sacado» (Poblete, 1996, p. 6). Su madre trabajó como maestra chalequera, oficio que podía realizar desde su hogar, y gracias al cual Olga conoció la ciudad acompañándola a hacer entregas. Estas fue- ron sus primeras aproximaciones críticas a la discriminación de las mujeres: «de mi madre aprendí a mirar la discriminación que había con las mujeres, no estaba consciente de eso, pero lo viví». En 1919 Olga ingresó a la Sección Femenina del Liceo de Aplica- ción, creada en 1904 para facilitar la formación práctica de las estu- diantes del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile 46 . Como relata la historiadora Karin Sánchez (2003) «el interés en matricularse en este liceo fue tal que en 1908 el Rector del Liceo de Aplicación pi- dió autorización para dividir en dos el curso de 1º de Humanidades de la sección femenina, que contaba con una asistencia media de setenta y dos alumnas» (p. 61). Es importante notar que, a diferencia de Ma- ría, Olga no estudió cerca de su hogar, sino en un liceo distante a unos 5 kilómetros, lejanía suficiente para tardar una hora caminando o to- mar tranvía. Además de otros liceos públicos de niñas, cuyo carácter elitista era ampliamente reconocido, en las cercanías de su barrio exis- tían liceos particulares para niñas que recibían subvención del Estado, como el conocido Liceo La Ilustración. Su ingreso al Aplicación pudo deberse a los procesos de selección propios de un sistema elitista, como narró González-Vera en relación a María Marchant; a una postulación infructuosa; a la existencia de algún contacto significativo que favore- ciera su admisión; o bien, a una decisión deliberada por el Liceo de Apli- cación, ya fuera por su articulación orgánica con el Pedagógico, por su carácter coeducacional o por estar liberado de una Junta de Vigilancia. 46 A diferencia de los otros liceos de niñas, la Sección Femenina del Liceo de Aplicación dependió del Consejo de Instrucción Pública, órgano establecido por la Ley de Ins- trucción Secundaria de 1879. Estaba presidido por el ministro de Instrucción Pública, pero además contaba con el rector y el secretario general de la Universidad de Chile, los decanos de las Facultades, el rector del Instituto Nacional, y otros siete miembros escogidos por el presidente o el Claustro universitario (Ley de Instrucción Secundaria y Superior: de 9 de enero de 1879 y compilación de los decretos supremos, de los reglamentos y acuerdos del Consejo de Instrucción Pública). Esto habría permitido la prevalencia de criterios pedagógicos más modernos respecto a su funcionamiento.

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