Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
209 III. feminista Pese a que, para lograr la admisión de su hija, Rosa Riquelme re- currió al apoyo de un médico apellidado Hidalgo, otros indicios sugieren que el Liceo Nº 4 tuvo un carácter más democrático y socialmente más diverso que otros liceos femeninos. Sara Guérin, su directora desde 1904 y autora del libro Actividades femeninas en Chile (1928), afirmó que «la ambición de estas niñas, al ingresar al Liceo, era llegar al bachillerato que les abriría las puertas de las carreras universitarias, para lo cual requerían, a la vez que seguir un programa idéntico al de los liceos de hombres, rendir exámenes válidos» (p. 202). Guérin destacó también que eran habituales ac- tividades como conferencias públicas, fiestas del libro y una revista mensual. Junto a la vida académica sobresalían dos iniciativas so- lidarias: una Sociedad Protectora de Estudiantes que otorgaba becas a niñas con dificultades económicas o que vivían lejos del Liceo, financiada mediante «cuotas de las socias y (...) veladas a beneficio de la obra, organizadas por las alumnas» (p. 253); y «cursos co- merciales nocturnos que las exalumnas han organizado y sostenido para aquellas niñas que no podían seguir sus estudios de humani- dades por falta de recursos o por otros motivos. Los planes y pro- gramas de estos cursos son los del Instituto Superior de Comercio y los exámenes se rinden ante comisiones nombradas por este mis- mo Instituto. El profesorado hace sus clases gratuitamente y está formado por socias del mismo Centro y profesoras del Liceo» (p. 253). Estas descripciones nos permiten imaginar el ambiente social y cultural que frecuentó María en su adolescencia, cuando el liceo no solo permitió su desarrollo intelectual, sino también la concien- cia de la desigualdad y la creación de prácticas de apoyo mutuo y solidaridad entre las estudiantes –manifestaciones concretas de una ética basada en la interdependencia – que pudo ser un terreno fértil para el desarrollo de su conciencia social y política. En el liceo, María fue amiga de Aurora Blondet y María Guajar- do, a las que se sumó Elena Caffarena Morice en 1920, en su último año de Humanidades. Elena migró desde Iquique a Santiago junto a su familia, instalando una fábrica de medias en San Pablo #510. Gra- cias a la biografía de Elena escrita por Olga Poblete, sabemos que las cuatro amigas tuvieron como profesoras a Ercilia Pérez en Economía
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