Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
208 olga poblete la niña a la universidad. Sus programas no equivalían a los adoptados a la sazón por los liceos de hombres ni sus exámenes recibían validez oficial» (Labarca, citada en Guérin, 1928, p. 199). Sin embargo, por la misma época comenzó un proceso modernizador que permitió la llegada a Chile de docentes europeos o los viajes de estudio de do- centes chilenos para conocer sistemas educacionales más progresis- tas. Desde esta posición, hubo voces que bregaron por una educación científica y humanista para las niñas, como la profesora alemana Te- resa Adametz, quien publicó en 1900 un prospecto de liceo de niñas que buscaba su desarrollo intelectual, ético y físico (Adametz, 1900). Una década más tarde, en 1912, un decreto estableció la igualdad de programas de estudios de niños y niñas. Como ha destacado la historiadora Sol Serrano (2018), el liceo público del siglo xx fue «una experiencia estable que construyó una memoria colectiva en ese contingente etario que comprende a los adolescentes» (p. 71). En esta historia, la primera en ingresar al Liceo de Niñas Nº 4 Paula Jaraquemada fue María Magdalena Marchant Riquelme, na- cida el 27 de mayo de 1904 en la casa de sus padres, Marcos y Rosa Amelia, en calle Bellavista #987 (Registro Civil, Nº 435 de 1904). José Santos González Vera (1973) otorga detalles sobre su ingreso al liceo en su libro Cuando era muchacho: Recoleta era un barrio limpio, de caserones habitados por ára- bes […] de personajes de clase media y de caballeros modestos. Había mucha etiqueta para todo. El Liceo tenía una junta de vigilancia que calificaba la admisión 42 . Cuando la madre de Ma- ría Marchant fue a pedirle al caballero Lezaeta que favoreciera la entrada de su hija al Liceo, aquél puso malísima cara y, sin ambages, le espetó: –¿Cómo usted puede pretender eso? ¿Ignora, acaso, que solo ingresan niñas de familias decentes? La madre se fue llorando. Ella y su marido poseían dos o tres pilastras para la venta de verduras. Eran pequeños comerciantes (p. 343). 42 Las Juntas de Vigilancia fueron grupos de pro-hombres encargados de supervisar la educación secundaria, en aspectos como la admisión, la enseñanza o la alimentación. Estaban compuestas por representantes de los apoderados y personas de bien, lo que se prestó para que estuvieran bajo la influencia de la política local (Ojeda, 1993).
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