Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

193 II. pedagoga de la historia chas veces «para qué elegiste esta carrera de hombres». Pero ella no lo considera así: «El hecho de que estos estudios no atraen a la mu- jer, es un mito. Lo que ocurre es que a ella se la orienta hacia otras actividades». La periodista pregunta cómo puede compatibilizar sus responsabilidades profesionales con las del hogar. Cristina Parra está convencida que las tareas domésticas deben ser compartidas por la pareja. «En Chile, afirma, no existe aún la infraestructura necesaria para que la mujer se desarrolle compartiendo su actividad de ma- dre con la de profesional. Por eso se necesita una amplia colabora- ción de la pareja». Es muy frecuente escuchar, tanto en los hombres como en las propias mujeres, que en Chile no existe discriminación en su contra: ella goza de plenos derechos, se la rodea de respeto, amor, halagos, hasta de privilegios. Es, por esencia, «la madre», ima- gen publicitada y celebrada oficialmente dentro de una concepción economicista de los valores y una clara intencionalidad de recluirla y dominarla. Es la reina del hogar, venerable, venerada, inagotable fuente de ternura. Esos son precisamente el lenguaje y la imagen que el paternalismo tradicional ha transmitido a través de millares de ge- neraciones. Y es justamente la imagen que el régimen autoritario vi- gente en Chile apoya, promueve y manipula a su antojo y beneficio. La mujer es socializada dentro de ese marco desde que nace y luego tanto la educación formal como las múltiples y variadas in- fluencias de la educación no formal que se dan en la vida colectiva, lejos de liberarla la sumen más y más en actitudes acríticas, en la aceptación de roles pasivos, no participativos, marginales, aun cuan- do ella en su actividad directa está a diario ejecutando el «trabajo in- visible» de la dueña de casa y como productora representa un tercio de la fuerza de trabajo mundial. No es una afirmación subjetiva, ni un concepto baladí asegurar que la mujer es discriminada en muchos aspectos de la vida en la co- munidad. En 1979, la Asamblea General de la onu aprobó la Con- vención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. El documento es fruto de largos años de lucha de las propias mujeres a través de sucesivas Conferencias Interamericanas, de estudios recogidos en la Comisión Interamericana de Mujeres, de numerosos encuentros y seminarios que se vienen ocupando del

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