Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

192 olga poblete llevaba su nombre. El establecimiento contó con una Academia Li- teraria y otras actividades para las estudiantes. Sólo el 13 de diciem- bre de 1891, Isidoro Errázuriz, Ministro de Instrucción Pública del Presidente Balmaceda, firmó el decreto que creó el primer liceo fis- cal de niñas en Valparaíso: se llamó «Instituto Carlos Waddington», nombre del vecino porteño que cedió los terrenos para construir el edificio. Dos años más tarde se fundó el primer liceo fiscal de niñas de Santiago –menos mal que esta vez adoptó el nombre de una mu- jer– así nació el Liceo de Niñas N°1 Javiera Carrera 36 . De la enseñanza secundaria privada egresaron Ernestina Pérez y Eloísa Díaz, quienes gracias a la dictación del Decreto Amunátegui (1877) pudieron ingresar a la Universidad de Chile y titularse más tarde como las primeras mujeres médicos de Sudamérica. Esta trayectoria no tuvo un curso lineal, ni sereno. Los debates en la Cámara de Diputados y en el Senado, reflejan el ambiente fuer- temente adverso a la extensión de los estudios de las humanidades para las mujeres. Sobre todo inquietaba a las mentes tradicionales de una parte de los parlamentarios y de la prensa de la época, el he- cho de que se hicieran extensivos a la mujer los estudios científicos, las ciencias naturales. Sacar a la mujer del «coser, criar, barrer y pei- narse», como escribía Martín Palma en la mitad del siglo, constituía todavía poco menos de una transgresión moral. El patriarcado de- fendía celosamente sus fueros, pero las nuevas condiciones económi- cas y sociales y los vientos de liberación de fin de siglo en el mundo llegaban hasta nuestro lejano país, pese al rigor de los prejuicios. Sin embargo, la pertinacia con que se han fijado los roles tradicionales de la mujer llegan hasta el presente casi en el mismo términos. El Mercurio , 7 de junio de 1981, da en su página «Femenino» la noticia de la primera Ingeniera Civil en Metalurgia. Cristina Parra es una joven con sus ideas muy claras. Ella estudió Metalurgia porque «Chi- le necesita profesionales que desarrollen las actividades mineras del país», y aquí existen grandes reservas de molibdeno, que es el tema central de la tesis de Cristina. Ella confiesa que su madre le dice mu- 36 Miranda Marta Elba: Mujeres Chilenas . Santiago de Chile 1940.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=