Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

191 II. pedagoga de la historia en las labores mineras 34 . Y otros oficios fueron atrayendo mujeres al campo laboral: costura, lavado, transportes, comercio. Este desplie- gue de actividades fuera del hogar entregó a la mujer un abanico de experiencias sociales que la concientizaron paulatinamente respecto a sus derechos y sus propias posibilidades de accionar junto a sus compañeras. Así aparecen las primeras sociedades de trabajadoras: 1887 en Valparaíso, se funda una Sociedad de Socorros Mutuos, luego surgen otras sociedades de protección a la mujer. La Iglesia, al parecer, no miró con buenos ojos estas audaces iniciativas y creyó de su deber contrarrestar posibles consecuencias nocivas de esta actitud de las trabajadoras, creando la Sociedad de Obreras Católicas. Al nivel del desarrollo de la educación chilena en lo que a las mujeres se refiere, hay que partir del que fue el primer decreto sobre educación de las niñas en tiempos de la Independencia de Chile. En 1812, durante el Gobierno de don José Miguel Carrera, se dictó un decreto ordenando que cada monasterio «en su patio de fuera desti- ne una sala para la enseñanza de las niñas» 35 . Desde aquel decreto en adelante, con bastantes esfuerzos y zozo- bras, la educación de la mujer se enmarcó en el cultivo de aquellos conocimientos y habilidades que la calificaban para ser una buena dueña de casa. La lectura y la escritura, las labores femeninas y la ins- trucción religiosa y moral constituyeron el contenido de la enseñan- za. No es de extrañar entonces el retrato que pintara Martín Palma hacia la mitad del siglo xix. Sin embargo, pese a la lentitud del proceso hay valiosos avances logrados por la tenaz y lúcida percepción de la mujer respecto a su derecho a recibir educación. En 1864, Antonia Tarragó fundó el Li- ceo Santa Teresa de Jesús, e instaló allí los primeros cursos secunda- rios para niñas. Pero el Consejo de Instrucción Pública no acogió su petición para que estas alumnas pudieran continuar otros estudios. En 1875, Isabel Lebrún fundó también un colegio secundario que 34 Ramírez Necochea Hernán: Historia del Movimiento Obrero en Chile . Santiago de Chi- le 1956. 35 Santa Cruz Lucía; Pereira Teresa; Zegers Isabel, y Maino Valeria: Tres Ensayos sobre la Mujer Chilena . Santiago de Chile, 1978.

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