Desolación

153 Era como una fragancia exhalando de mis huesos. ¡Qué noche, mientras dormía, qué noche, me la bebieron! ¿Qué día me la robaron, mientras por sembrar mi trigo, la dejé como brazada de salvias junto al camino? ¡Si Dios quisiera volvérteme por un instante tan solo! ¡Si de mirarme tan pobre me devolviera tu rostro! IV Tal vez lo que yo he perdido no es tu imagen, es mi alma, mi alma en la que yo cavé tu rostro como una llaga. Cuando la vida me hiera, ¿a dónde buscar tu cara, si ahora ya tienes polvo hasta dentro de mi alma? Tierra, tú guardas sus huesos: ¡yo no guardo ni su forma! Tú le vas echando flores: ¡yo le voy echando sombra!

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=