Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
149 II. pedagoga de la historia el racismo. En sus publicaciones relevaba las experiencias sobre las políticas educacionales de los países que se intentaron «librar de las garras del imperialismo» ( El Siglo , 21 de junio 1961). Estos movi- mientos tuvieron por actores a varios académicos de la Universidad de Chile que, durante la década de los sesenta, viajaron a otros países del tercer mundo para conocer sus proyectos educativos y así realizar extensos estudios comparativos con el sistema de educación, tanto superior como secundario, en Chile. Olga Poblete tuvo, además, una importante influencia en el cu- rrículum escolar en este periodo. Publicó diversos libros y artículos sobre currículum de historia, y contribuyó con la reorganización del Instituto Pedagógico como directora entre 1968 y 1970, en un con- texto de reforma y presión por parte del Estado para titular a la ma- yor cantidad de profesores y así aumentar los índices educativos de Chile. Según Poblete, la escuela era un gran instrumento de clase. Lo había sido a través de toda la historia y la había mantenido la clase dominante, en función a sus principios, orientada hacia la consecu- ción de sus objetivos y constituida como uno de sus principales ins- trumentos de supervivencia. De ahí que haya advertido que, en todo tiempo de cambio, las batallas ideológicas fundamentales se libraran en torno a la escuela y al sistema nacional de educación. La llegada de un pueblo al poder –ya fuera Vietnam, Guinea, Argelia, Cuba, China o la Unión Soviética–, junto al trastrocamiento de los valores existentes y la estructuración de las instituciones fundamentales del nuevo Estado, exigía «una movilización de las poderosas reservas de cambio social que pueden operar a través del sistema educacional» ( El Siglo , 21 de junio 1961, p. 20). Con respecto a la educación superior, Poblete sugería replicar la experiencia universitaria vietnamita y soviética. En especial, rescata- ba de ellas la idea de una comunidad educativa que habilitara una colaboración sin limitaciones y el aprovechamiento integral e inteli- gente de todos los recursos, hasta la más insignificante hoja de papel. Para Poblete, todo ello no era producto de una reglamentación ni ordenamiento democráticos, sino «fruto renovado y permanente de una conciencia individual y colectiva altamente desarrollada» (p. 20).
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