Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

128 olga poblete historiográfica en Chile; pese a lo cual mantuvo relaciones de cola- boración con historiadores del movimiento obrero como Hernán Ramírez Necochea, Fernando Ortiz Letelier y Cecilia Salinas, cuyas obras prologó en los años venideros. Militancia magisterial La última dimensión que quisiéramos destacar en este artículo es el trabajo de Olga Poblete como dirigenta del magisterio, quehacer que se enmarca en los años en que estuvo vigente la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que implicó la proscripción del Par- tido Comunista. Si bien Olga se mantuvo alejada de la organización social hasta su ingreso al memch en 1935 –de acuerdo con su pro- pio testimonio–, durante la década de 1950 representó a la Sociedad Nacional de Profesores (sonap) y a la Federación de Educadores de Chile (fedech). Mientras la primera había sido fundada en 1919 por profesores secundarios; la segunda fue creada en 1944, como re- sultado de un proceso de unificación sindical de diversos gremios del profesorado (Díaz, 2019, p. 14). Los antecedentes que poseemos de su participación en organiza- ciones gremiales del profesorado aún son limitados, sin embargo, re- sultan relevantes para sugerir que este es otro ámbito de análisis que amerita nuevas investigaciones. Sabemos, por ejemplo, que en 1955 Olga viajó a La Serena para participar en la II Convención Nacio- nal de la sonap, instancia que asumió el lema «por una educación secundaria progresista al servicio de la democracia». En esa ocasión fue elegida miembro del directorio de la sonap y ofició como relato- ra en la Comisión de Educación. Las resoluciones emanadas de este encuentro son testimonio de una visión gremial que trascendía lo sectorial: la explícita solidaridad hacia los dirigentes sindicales perse- guidos por la Ley Maldita –calificada en las conclusiones como una «nueva demostración del carácter antidemocrático y represivo que toma el Gobierno para reprimir todo movimiento de los asalariados por mejores condiciones de vida y de trabajo»– y el firme rechazo a la concesión de Facultades Extraordinarias al Poder Ejecutivo – argumentando que «solamente en un clima de libertad y de sana

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