Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

126 olga poblete hora crucial para los destinos de la humanidad, un ambiente demo- crático a fin de que niños y niñas puedan aprender a trabajar juntos por el bienestar común sin esperar otra recompensa que la satisfac- ción que se obtiene por el servicio realizado en favor de la sociedad» (Educación para la ciudadanía, s.f., p. 98). Desde la perspectiva de un humanismo internacionalista –y su participación en el Movimiento Mundial por la Paz– Olga Poblete conceptualizó la educación para la paz en los albores de la Guerra Fría, que a nivel local se expresa- ba en la proscripción del Partido Comunista, la persecución de diri- gentes sindicales y una campaña de abierto anticomunismo. En este sentido, su propuesta pacifista se distanció radicalmente de cualquier pretensión de neutralidad política o evasión de los conflictos contem- poráneos. De esta manera, su propuesta de educación para la paz era una políticamente comprometida, fundamentada en un humanismo solidario y crítico, anticolonial, en el que la paz no era la mera ausen- cia de guerra, sino la construcción activa de justicia social. La tensión inherente a esta propuesta –la de abordar críticamente temas políti- camente sensibles en el aula– se manifestaba en la práctica cotidia- na, como ilustra la anécdota que relata sobre la Guerra de Vietnam: ««Háblenos de la guerra de Vietnam, señorita», le pide un grupo de alumnos de Liceo a su joven profesora de Historia. «Me decidí a ha- cerlo, me contaba ella, a pesar de que temía ser luego censurada por hacer política en clases». Así es como se mezclan prejuicios y pasiones para perturbar la percepción de la que debe ser una meta constante en todo proceso educativo: vincularse estrechamente con la vida y ayudar a comprenderla en toda su infinita variedad» (Poblete, 1968, p. 10). Estas inquietudes fueron, sin duda, cultivadas por Olga Poblete a partir de su viaje a China en 1952, y plasmadas posteriormente en su libro Hablemos de China Nueva (1953). En esta obra relató con interés los esfuerzos del nuevo régimen por expandir la educación, conectán- dose con las necesidades de las clases populares y la vida productiva. En el capítulo dedicado a la cultura, Olga destacó iniciativas de alfabe- tización masiva, la creatividad obrera para resolver dilemas producti- vos, la valoración de las historias de vida de campesinos y soldados, y la diversificación del sistema educativo. En sus páginas señaló cómo «el estímulo a la capacidad inventiva del pueblo, es tan vital como el aire

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