Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

123 II. pedagoga de la historia mitía trabajar en grupo y generaba gran interés en la audiencia (Edu- cación para la ciudadanía, s.f., p. 101). Las publicaciones didácticas de Olga Poblete: Guías de estudios y ejercicios para VI año de Humanidades (1944), Documentos para el estudio de la Historia de la Antigüedad (1953), Documentos para el estudio de la historia europea medieval (1955) y Documentos para el estudio de la Historia Contemporánea (1962), se enmarcan en este diagnóstico. Estas incluían selecciones de obras de historia- dores clásicos y contemporáneos, mapas y actividades que permi- tían que los estudiantes observaran, analizaran e interpretaran los documentos, alejándose de las tradicionales prácticas memorísticas. Como autora, Olga Poblete impulsó tanto «el uso del documento histórico, la visita en el terreno, la entrevista, la lectura de la prensa diaria, el análisis de problemas de la actualidad nacional e interna- cional» como «otras tantas actividades ya incorporadas al trabajo de la escuela que seguramente ayudarán para superar las graves fallas de los programas vigentes y los pesados resabios de una didáctica ya su- perada» (Poblete, 1958, p. 8). Prueba de ello es que entre los documentos desclasificados de la cia en que se menciona el nombre de Olga Poblete, se encuentra un número de la revista Educación Moderna , en que figuraba como en- cargada de la sección «Prácticas escolares», las que son presentadas como un aporte a la construcción de una educación democrática, y que dan cuenta de una filosofía de la educación que dotó de gran centralidad el trabajo docente: Debemos reconocer, por otra parte, que el proceso de construc- ción y reconstrucción de los programas puede producirse y se produce de hecho, en el laboratorio mismo que es la escuela. En este último sentido, consideramos que el factor más importante y decisivo es el maestro que, frente a sus alumnos, es el elemento que en último término produce los cambios que se consideran deseables. Es en la sala de clases donde la iniciativa, la sensibili- dad y el espíritu creador del maestro, solicitado por la realidad humana que le ha tocado manejar, resuelve problemas, adapta contenidos, selecciona experiencias y actividades, y orienta todo el proceso educativo hacia el logro de sus finalidades primordiales.

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