Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
116 olga poblete de profesor» (Echeverría y Castillo, 2002, p. 74). Esta observación no solo resalta el carácter participativo del proceso de aprendizaje, sino que también evidencia una dinámica pedagógica que buscaba subvertir las jerarquías tradicionales, empoderando a los estudiantes como agentes activos en su propia educación. En este marco, el Consejo de Curso se instituyó como la célula fundamental para la promoción de la participación estudiantil, cuya expresión más desarrollada era el Gobierno Estudiantil. En este con- texto, cada curso tenía autonomía para organizarse según sus necesi- dades y elegir democráticamente a su directiva, con el apoyo de sus profesores jefes. Los Consejos de Curso funcionaban tres veces a la semana, durante una hora pedagógica. Su trascendencia fue tal, que el profesor de Historia del lms, Guillermo Pinto Meris, los concep- tualizó como el «núcleo fundamental de la vida escolar, en el que se reflejan, en escala más reducida, todas las actividades del Colegio», constituyendo, a su vez, «de por sí un centro de aprendizaje de la vida ciudadana» (Pinto Meris, s.f., pp. 101-102). La propuesta sub- yacente era radicalmente innovadora para su época: la convicción de que la formación ciudadana auténtica no se lograba mediante la teo- ría o la mera transmisión de normas cívicas, sino fundamentalmente a través de la vivencia cotidiana de la «participación dinámica e in- teligente de cada uno de los individuos, de los grupos y organismos, a través de todas las actividades que constituyen la vida misma de la comunidad escolar» (lms, c. 1948-1950, p. 40). De esta forma, el liceo se transformó en un laboratorio práctico de democracia. El texto «Naturaleza y Funcionamiento de los Consejos de Cur- so» (1954), cuya elaboración fue liderada por los profesores Olga Poblete, Guillermo Pinto y María Eugenia Segovia, constituye una sistematización clave de la experiencia del profesorado. En este docu- mento los Consejos de Curso son conceptualizados como un «cua- dro vivo y cambiante» (p. 12), diseñados para abordar las diferencias entre estudiantes y cultivar la convivencia democrática. Una circu- lar de 1952 subraya entre sus finalidades aspectos como «capacitar a los alumnos para ejercer derechos, cumplir obligaciones y asumir responsabilidades, por su participación directa y permanente en ac- tividades individuales y de grupo» y «crear un ambiente de recíproca
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